Nuestra experiencia

Este restaurante está en la Calle Conde Altea y siempre que pasamos por la puerta está hasta arriba de gente. Está inspirado en una antigua trattoria italiana y posiblemente su éxito reside en la combinación de una atmósfera acogedora, precios muy ajustados, buena cocina italiana tradicional y un servicio efectivo. Tal es su éxito, que en los últimos años ha tenido que ampliar con varios bajos muy cerquita del primero.

  • Calle Conde Altea 31
  • Calle Conde Altea 36
  • Calle Císcar, 3

Aunque en Lambrusquería ofrecen menú de mediodía por 8 o 9 €, nos decantamos por otra opción que tenían: "Plato del día". En este caso entraba un plato de pasta (había dos a elegir) y el postre por unos 10 €. Pese a ser un único plato, es algo más caro que el menú porque suele ser pasta fresca y un plato más elaborado. Aún así está genial de precio y nosotros recomendamos esta opción sin duda.

Pedimos uno de cada para compartir y nos encantaron ambas pastas; además las raciones son generosas y resulta perfecto como plato único.

  • Spaghetti carbonara.
  • Raviolis rellenos de berenjena.

De postre podíamos elegir entre fruta y tarta de manzana y optamos por la segunda opción. Era una porción pequeña acompañada de un trocito de naranja y chocolate negro. Nada espectacular pero genial para acabar la comida con un toque dulce.

Aunque solo hemos ido a comer, le echamos un vistazo a la carta y hay una amplia variedad de ensalada, pastas caseras, quesos, fiambres, carnes…

¡La decoración nos encantó!  Es el típico sitio en el que todo está colocado de tal manera que consigue ese efecto de desorden ordenado. Combina muebles viejos, sillas desparejadas, espejos deslustrados, plantas asalvajadas, botellas reutilizadas como candelabros,, luces tenues … creando un ambiente súper acogedor y especial.

Ubicación